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democritus_amor [userpic]

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July 16th, 2007 (05:29 pm)

Nadie viene por estos lares, pero por si se encuentran con estas páginas un día de estos y os interesa la historia, la pueden continuar leyendo en fanfiction, titulada igual y todo. Bueno, besos y abrazos! Y hasta la vista, porque ya no actualizaré esta página!

democritus_amor [userpic]

Capítulo 3

April 29th, 2007 (12:43 am)

Aquí está el siguiente capítulo. Espero que lo disfruten. Continuaré adicionando los capítulos siguientes en mayo. Ciao!


Capítulo 3

Dolor y sufrimiento...

--------------------o0o-------------------

La familia Weasley se sentó, acurrucada alrededor de la mesa de la cocina. Ginny, la más joven, estaba llorando silenciosamente en su asiento. La Sra. Weasley se encontraba detrás de su hija, acariciando su pelo gentilmente, de esa manera que sólo las madres pueden hacerlo. Solamente su presencia hacía sentir a Ginny un poco mejor. Pero un poco mejor no era suficiente. El impacto al ver la cara de Ron aparecer por la chimenea y entonces permanecer sobre el piso como si estuviera muerto, seguido por las noticias de Fred y George de que Hermione había sido tomada por los seguidores de Quien-tú-ya-sabes, fue horrible. Pero fue la mirada en los ojos de Ron cuando su madre lo revivió lo que la embrujó más. Ella lo había visto herido. Lo había visto furioso. Lo había visto temeroso. Lo había visto llorar, pero nunca había visto todos esos sentimientos al mismo tiempo. Ginny nunca antes había visto tanta angustia prisionera dentro de una persona. El hecho de que esa persona era su hermano rompió su corazón.
Ginny derramó más lágrimas sin poder parar de llorar, secándose las lágrimas frescas simultáneamente. Fred, quien la había estado mirando, se inclinó a través de la mesa y le dio una servilleta.
-Gracias-, murmuró Ginny y entonces la usó para soplarse la nariz.
George todavía estaba mirando afuera de la ventana con una expresión vacía en su cara. Sus ojos ahora estaban de un color púrpura con sombra luminosa, teñido con amarillo alrededor de los bordes. La Sra. Weasley le había ofrecido curar el moratón, pero George se rehusó. De vez en cuando, Ginny notaba que él levantaría su mano y pasaría sus dedos por las marcas. Era como si estuviese tratando de usar el dolor físico para ocultar el dolor emocional que se lo estaba comiendo por dentro. Él no está teniendo más suerte que yo, sin embargo, pensó Ginny para sí misma. Su meditación había sido interrumpida por un terrible estrépito, seguido casi instantáneamente por lo que era, sin lugar a dudas, cristales rotos. Ginny saltó y sintió la mano tranquilizadora de su madre sobre su hombro. Ella miró hacia arriba y vio que su madre estaba mirando hacia el techo, su cara tensa y cansada.
-Ha estado encerrado por horas-, dijo George silenciosamente a su hermano gemelo-. No creería que hubiera quedado algo más que romper en ese cuarto.
-Quizás se movió para nuestro cuarto-, trató de bromear Fred.
-Desearía saber lo que está pasando-, dijo Ginny suavemente.
-Tu padre nos avisará cuando haya alguna información reciente- le afirmó la Sra. Weasley a su hija.
-¿Qué crees que le harán a Krum?- preguntó Ginny a sus hermanos.
-Supongo que depende si creen su historia o no-, indicó George.
-Padre parece creerle-, replicó Ginny-.Dijo que Krum estaba verdaderamente disgustado por lo sucedido.
-¿Está disgustado por lo que pasó o sólo está disgustado porque lo atraparon?- preguntó Fred silenciosamente-. No es la primera vez que ha usado la maldición Imperius como una excusa.
-Le funcionó una vez ¿por qué no usarlo de nuevo?- dijo George, estando de acuerdo con su hermano.
-Eso no es justo- interpuso Ginny-. Él estaba diciendo la verdad la primera vez. Yo escuché a Harry decirle a Ron que Crouch admitió haber usado la Maldición Imperius para controlar a Krum durante la última tarea del torneo. Tú de verdad no crees que él trataría de lastimar a Hermione a propósito ¿verdad?
Fred encogió sus hombros sin respuesta alguna.
-No lo creo-, admitió George finalmente-. Pero no dudaría que los idiotas del Ministerio lo acusen por lo sucedido, sólo para enviar a alguien a Azkaban y hacer parecer como que están trabajando duro en contra de Quien-tú-ya-sabes.
-Ron está quieto de nuevo-, dijo Fred, mirando hacia el techo momentáneamente antes de que un rayo blanco viniera zumbando por la ventana abierta de la cocina y llamara su atención.
-¡Hedwig!- lloró Ginny, cuando el pájaro aterrizó con un golpe sobre la mesa en frente de ella. Inmediatamente Ginny extendió su mano para acariciar las plumas suaves del búho mientras que removía la carta amarrada a su pata. -Es para Ron-, dijo Ginny al mirar a su madre-. ¿Por qué nos la entregaría a nosotros?
-Supongo que sabemos lo que tomó para desahogarse- pensó George en voz alta.
-Tú no crees que...- comenzó la Sra. Weasley.
-¿Que trató de tirarla fuera de la ventana?- respondió Fred-. Pienso que él tiraría a Ginny por la ventana si ella tratara de entrar a ese cuarto."
Ginny continuó acariciando las plumas de Hedwig, hallándolo consolador. -Trata de no ponerte en contra de él-, murmuró ella al pájaro con sus ojos rodeados con lágrimas frescas -Él está teniendo un momento difícil.
-¿Deberíamos abrirlo?-, preguntó George a su madre, ojeando la carta.
-Está dirigida a Ron-, replicó la Sra. Weasley, como si eso pusiera un punto final al asunto.
-¿Qué tal si es importante?- insistió Fred.
-¿Qué tal que él halla visto algo?- añadió George.
-¿Qué tal que él...se haya ido de la casa, tratando de ver a Ron para que lo ayudara a salvarla?- preguntó Ginny.
La Sra. Weasley cogió la carta de las manos de Ginny y la abrió al minuto. Sus ojos leyeron rápidamente y entonces dejó caer a la mesa el pergamino cuando sus propias lágrimas comenzaron a derramarse.
Fred agarró la carta inmediatamente y George se inclinó rápidamente para leerla con él. Cerrando los ojos con una expresión dolorosa, Fred puso la carta boca abajo sobre la mesa. Ginny extendió su mano inmediatamente.
-No, Gin-, dijo George, cubriendo la letra con sus manos-, No.
Ginny lo miró firmemente a los ojos al empujar su mano y coger el pedazo de pergamino. Tomó un respiro hondo, se calmó, y entonces la viró para leer:

La están torturando. Ella sabe que estoy observando.

Me miró fijo a los ojos y me dijo,

"¡NO TE ATREVAS A SALIR DE TU CASA HARRY!"

Él no quería que hablara conmigo.

He perdido la conexión.

Siempre y cuando me quede aquí, él la mantendrá viva.

Diles a los demás que se apuren.

Él se está poniendo furioso.

No se cuánto más ella pueda resistir.

Ginny dejó caer la carta con un sollozo y entonces se dejó caer en la mesa, ocultando su cabeza en sus manos.
-No le podemos decir a Ron-, dijo Fred silenciosamente.
-No, no podemos-, su madre estaba de acuerdo, sabiendo que él dejaría la seguridad de su casa y se volvería un blanco él mismo. Ella miró hacia el techo como si tratara de decidir si Ron todavía estaba en su cuarto y se dio cuenta de que era más consolador cuando él estaba rompiendo el lugar pedazo por pedazo, así ella sabía exactamente lo que estaba haciendo. Cruzando la cocina en pocos pasos, la Sra. Weasley abrió la puerta y miró al Reloj del abuelo en el salón. Sus ojos rápidamente buscaron la manecilla del nombre grabado de su hijo más joven. Un aliento de alivio pasó por sus labios al notar que todavía apuntaba a 'Casa' y no había saltado a 'Peligro mortal.' Está muy silencioso allá arriba, pensó ella, al cerrar la puerta y caminar a la mesa de la cocina para pararse junto a los gemelos.
-¿Deberíamos escribir para atrás?- preguntó Ginny a su madre con voz temblorosa. -Hedwig está aquí aún. Ella debe estar esperando una respuesta.
-Sí, querida, quizás deberías-, replicó la Sra. Weasley-. Accio-, dijo ella, apuntando su varita al cajón de al lado de un gabinete. El cajón se abrió, una botella de tinta y una pluma se disparó a través del cuarto y aterrizaron en la mesa enfrente de Ginny
Ginny viró la carta de Harry y estaba al punto de garabatear un mensaje en la parte de atrás cuando un bulto de plumas color café aterrizó con un golpe ruidoso. Hedwig saltó hacia atrás con un ululato indignante, entonces expandió sus alas y saltó a la percha en la parte de atrás de la silla de Ginny.
La Sra. Weasley extendió su brazo y removió la carta de la pata del búho. Una vez que su carga había sido removida, saltó de la esquina de la mesa y voló fuera de la ventana.
-¿Es de Padre?- preguntó Fred con esperanza.
-No, es de...el Departamento de Transportación Mágica- replicó la Sra. Weasley, algo desconcertada. Entonces para sorpresa de sus hijos, ella gritó de asombro e inesperadamente desapareció del cuarto.
Ginny se tiró a coger la carta abierta que flotaba hacia el piso.
-¡QUÉ! gritaron juntos Fred y George, mientras que Ginny la cogió y la miró boquiabierta.
-Está...está dirigida a Hermione-, murmuró Ginny, dándole la carta a sus hermanos.

democritus_amor [userpic]

Capítulo 1: ¿Quién dice?

April 29th, 2007 (12:35 am)




Título original
: The Price of Love

Autor original: RogueSugah

Lugar en el que puede ser encontrada: fanfiction, checkmated.

Traductora: Democritus.

Anuncio: Ninguno de los personajes me pertenecen a mí, sino a JKRowling. Tampoco tan maravillosa historia, escrita por RogueSugah. Nada más la traduzco por deleite y amor a la misma. Esta historia está siendo traducida con el consentimiento del autor. Gracias.

Sumario: Todo lo que Hermione quiere es acercarse más a Ron. Este verano su deseo se cumple, pero al acercarse, le será más duro compartir su secreto con él. Mas compartirlo debe. Si el amor es más fuerte que el odio, como Hermione cree, puede que los sentimientos del uno por el otro sean suficiente para salvarlos a todos.


Capítulo 1

¿Quién dice?

------------------o0o-----------------

Desde que Hermione Granger puso una silla afuera y se sentó en una de las mesas del frente de la heladería Florean Fortescue, se dijo a sí misma, por la centésima vez, que el aceptar esta cita había sido un error. Tembló al pensar acerca de la carta inesperada que había recibido de Viktor Krum hace dos días. Él tenía que jugar en un partido contra Inglaterra al final de la semana, pero le informó que volaría más temprano sólo para verla. Parecía tan entusiasmado...Hubiera sido descortés de su parte rechazar su invitación; por lo menos fue así como trató de justificarlo. Su impulso había sido el de escribir para atrás inmediatamente y rechazar la invitación con una...bueno, es que no había otra palabra, con una mentira. No podía decirle la razón por la cual no quería ser vista en el Callejón Diagon.

Viktor, hemos hablado de ésto antes. Sabes que tengo sentimientos por otra persona y es por ende que nada más podemos ser amigos. Te lo he explicado en varias ocasiones. Bueno, este alguien tiene dos hermanos escandalosos, quienes han convertido el escuchar secretamente en una forma de arte. Ellos han abierto una tienda a...oh, 50 pies del lugar en el que nos queremos encontrar y en realidad quisiera que no me vieran. Tú entiendes, ¿verdad?
Claro que él no entendería. ¿Por qué no le dije que estaba de vacaciones con mis padres y que estaría fuera de la ciudad? Hubiera sido más fácil, Hermione reflexionó mientras esperaba sentada. Tú sabes por qué, se respondió a sí misma. Ya le he dicho una y otra vez que mi corazón pertenece a alguien más, pero él no escucha. Tengo que hacerle entender que ésto no puede ser y lo tengo que hacer en persona; le debo eso por lo menos.

Hermione estaba tan sumergida en sus pensamientos propios y personales que no notó llegar a sus colegas de la escuela, Parvati y Padma, cuando ellas se sentaron en una mesa cercana a la de ella.
-Hola Hermione-, dijo Parvati, cogiendo una cuchara y tomando una mordida de su sundae.
-¡OH!- respondió Hermione, cogida por sorpresa-. Hola. Es una sorpresa verlas aquí. ¿Están comprando las cosas de la escuela?
-No, sólo nos vamos a encontrar con unos amigos ¿y tú?- preguntó Padma cortésmente.
-Lo mismo- respondió Hermione.
-Oh ¿estás reuniéndote con Harry entonces?- preguntó Padma excitadamente.
-Er...- comenzó a responder Hermione-. No exactamente. Voy a reunirme...
-¡OOOooo, mira!- chilló Padma, apuntando sobre el hombro de su hermana- Es Victor Krum.
Y cierto, ahí estaba él, caminando hacia ellas, su frente fruncida, luciendo tan malhumorado como nunca. Y no a cinco pasos detrás de él, Hermione notó el murmurar de las jovencitas que comenzaban a congregarse.
Oh, fantástico, pensó Hermione. Tendré que hacer ésto al frente de su club de fánaticos.

----------o----------

Al abrir la puerta y entrar al baño lleno de vapor, Ron Weasley recibió la conmoción de su vida. Alguien estaba adentro con él, alguien que era mucho más corto que ninguno de sus hermanos. Aunque él no podía explicar cómo, ya sabía que no era su hermana tampoco. Paró de moverse, contemplando el descubrimiento inesperado; el agua dejó de correr y escuchó la cortina de la ducha moverse hacia detrás. Desafortunadamente, la espesura del vapor no le permitía ver el contorno del individuo en frente de él, pero podía ver que era una mujer, definitivamente. Tomando unos pasos indecisos hacia delante, Ron estuvo desilusionado al ver que ella ya tenía una toalla envuelta alrededor de su cuerpo. Con la espalda a él, ella no sabía de su presencia. Ron observó como ella se inclinó, dejando su pelo largo y húmedo caer en frente de su cara, y recogió una segunda toalla del piso. Rápidamente ella la brindó encima y comenzó a frotar y secar su pelo con la misma. Los ojos de Ron empezaron a delinear sus piernas silenciosamente, deseoso de que la toalla continuara su descenso un poco más. Dejando deslizar la toalla a sus manos, la mujer se paró esbelta, moviendo los mechones húmedos color café de su espalda. Se va a virar, pensó él por un segundo antes de que ella comenzara a girarse. Me va a ver. Más importante aún era el hecho de que él estaba al descubrir la identidad de esta misteriosa mujer.
-¿Disfrutando la vista?- preguntó la muchacha cuando se viró y lo notó.
Sus ojos se ensancharon cuando ella levantó su cabeza y lo miró a los ojos con una sonrisa maliciosa.
-¿Qu-qué estás ha-haciendo?- tartamudeó él, mientras ella tomaba unos pasos hacia delante y dejaba caer al suelo la toalla que cubría su cuerpo.
-Éste es tu sueño, Ron - contestó ella, lamiendo sus labios seductoramente y acercándose aún más-.Haré cualquier cosa que desees.
-¡Demonios!- gritó Ron al sentir la mano de la muchacha descender al frente de sus pantalones y abrir los botones-. ¡Hermione!
-¿Hermione?
Se había ido. Un minuto estaba ahí y el otro se había esfumado. ¿Qué demonios? pensó él cuando de pronto fue arrastrado a su consciente en contra de su voluntad. En algún lugar, en una parte de su mente se sintió ser sacudido, pero no quería reconocerlo. Ron quería ignorarlo y resumir su sueño. Quizás si lo ignoraba desaparecería.
Hermione en la ducha, pensó él. Hermione en la ducha. Pero no parecía funcionar porque...
-¡Ron, despierta!- gritó una voz masculina y no muy bienvenida que digamos.
-Vete,- murmuró él dentro de su almohada, dándose la vuelta contrario al lado de la voz.
-Sale de la cama, perezoso imbécil,- gritó Fred, cogiendo las sábanas y poniéndolas fuera de su alcance.
-¡JEY!- chilló Ron, escabulléndose con su almohada en su intento de esconder su excitado estado
-Soñando acerca de ella no va a ayudar-, dijo Fred riéndose cuando al mismo instante le arrojaba un par de pantalones vaqueros y una camisa a Ron.
-¿Qué? Yo no estaba...- petardeó Ron, su cara roja.
-Hablas en tus sueños hermanito- rió Fred.
-¡Yo no...!- protestó Ron indignado.
-¡Demonios!...Oh, Hermione...HERMIONE!- replicó Fred con una voz llena de deseo.
-¡VÉTE!- gritó Ron a su hermano mayor-. No dije nada de eso-, continuó él. No de esa manera de todos modos.
-Oh, pero si que lo dijiste-, rió Fred-. Y no es la primera vez.
Ron lo miró boquiabierto, aterrorizado por el pensamiento mismo. Él había tenido estos tipos de sueños por años ahora. ¡Demonios! pensó para sí mismo cuando las implicaciones se le presentaron en la cabeza. ¡Si hablo en mis sueños, entonces todos los del dormitorio deben saber!
-Es casi mediodía. No puedo creer que todavía estés en la cama. Levántate y vístete-, ordenó Fred-. Tienes trabajo que hacer.
-Pero...estoy de vacaciones-, protestó Ron al ponerse su camisa azul oscuro sobre su cabeza y su par de pantalones.
Después, en menos de cinco minutos, un Ron muy disgustado bajó las escaleras y entró en la cocina seguido cercanamente por su hermano mayor.
-Aquí-, dijo Fred, arrojando un par de zapatos a los pies de Ron-. Ponte esos.
-Déjame solo-, ladró Ron, tirando los zapatos a través de la cocina y tomando un asiento dónde se viró a la mesa-. Te dije que no voy a ir.
-¿Ir a dónde?- cuestionó Ginny desde una de las sillas opuestas a las de su hermano que echaba humo.
-Callejón Diagon-, replicó Fred-. Hermione está ahí con Krum.
Ginny se congeló, el bocadillo que iba a morder y estaba a unos milímetros de su boca abierta, fue abandonado en el plato. Le tomó más tiempo cerrar sus labios de todos modos. -Oh...,- pudo decir finalmente, estudiando a Ron detalladamente.
-No puedo creer ésto-, comentó Fred bruscamente -¿No vas a hacer nada ¿Sólo te vas a sentar ahí y...rezongar?"
-Yo no refunfuño-, replicó Ron enfurecido.
-¡Oh, por favor!- rió Ginny silenciosamente. Pero no tan silenciosa porque su hermano no falló en escucharla. Sus ojos se fijaron en los de ella inmediatamente y él procedió a mirarla con ojos asesinos.
-Fred tiene razón-, le informó Ginny, mirando dentro de sus ojos enfurecidos, negándose a parpadear-. Ve a hablar con ella.
-¡NO!
-¿Por qué no?- continuó Ginny.
-Porque él es un cobarde-, le respondió Fred-. Y pensar que tiene el coraje de llamarse Griffindo...
-Oy ¿qué está pasando; por qué se está demorando tanto?-, interrumpió una voz familiar detrás de él. El trío se giró para ver la cabeza de George flotando en las llamas verdes de la chimenea-. Será mejor que te muevas hermano pequeño, o vas a perder a tu pájaro."
-Ella no es mi...- empezó a oponerse Ron.
-Entonces ¿por qué gimes su nombre en tus sueños?- rió Fred.
-¡Déjame en paz!- gritó Ron.
-Temperamento, qué temperamento- gritó George-. Sálvalo para Krum mejor. La última vez que ví, ese búlgaro y gran idiota tenía sus manos sobre ella.
Estas palabras tuvieron un efecto sobre Ron. Lo que había sido sólo una irritación para con sus hermanos se convirtió en cólera instantáneamente. Sus ojos resaltaban a la misma vez que sus puños se cerraban herméticamente a sus lados, tratando de no imaginarse el narizón, idiota, y estúpido búlgaro tocando...besando...a su Hermione.
Ginny miró a su hermano asustada. Su boca abierta en asombro. -Eso es una mentira-, dijo ella confidentemente cuando halló su voz.
-Bueno, está bien, él nada más le estaba sujetando su mano-, admitió George-, pero así es como empieza ¿sabes?
-Si no actúas pronto la perderás-, añadió Fred.
-Ella ya eligió-, gruñó Ron, testaduro hasta el final, cruzando sus brazos sobre su pecho y mirando de reojo a los demás.
-¿Cómo pudo ella haber decidido?- cuestionó Ginny-. Cuando no sabe de tus sentimientos hacia ella.
-Ella sabe cómo me siento acerca de Krum.
-No acerca de Krum, imbécil. Cómo tú te sientes acerca de ELLA. No puedes esperar que ella elija, cuando ni sabe que estás interesado.
-¿Quién dijo que yo estoy interesado?
Los tres lo miraron incrédulos.
-¡Oh, por el amor de Dios, Ron. ¡TODO EL MUNDO sabe!- replicó Ginny, sacada de quicio por la actitud de su hermano.
-Todo el mundo EXCEPTO Hermione, querrás decir-, le corrigió George.
-¡Oh, está bien!- suspiró Fred-. Sé un obstinado y testarudo. Si no vas a parar esto, yo lo haré-. Hubo un ruido fuerte y Fred desapareció de la cocina.
-Estoy de acuerdo-, añadió George con una voz maliciosa-. No futura cuñada mía va a coquetear con otro hombre. Aunque él susodicho sea una Estrella Internacional de Quidditch. Nosotros le enviaremos tu amor Ron...
-USTEDES, BASTARDOS, NI SE ATREVAN...- rugió Ron cuando saltó de su silla. El resto de su oración murió en sus labios cuando la cabeza de George le sonrió perversamente y desvaneció en el fuego.
-¡MAMA!- gritó Ron, corriendo hacia la esquina para coger sus zapatos-. ¿Dónde está el polvo floo?"

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Capítulo 2: Una querella...

April 29th, 2007 (12:24 am)
happy

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Capítulo 2

Una querella...



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-¿Estás loca?- preguntó Parvati al mirar a Krum alejarse de la mesa con el ceño fruncido y más pronunciado que usual.

-¿Disculpa?- replicó Hermione, sorprendida por la osadía de la pregunta-. Que yo sepa yo no las he invitado a escuchar a hurtadillas mis conversaciones privadas, ni les pregunté su opinión.

-Pero...ése era Viktor Krum-, dijo Padma en defensa de su hermana cuando miró a Hermione horrorizada.

-Sé quién era.

-¿Por quién lo dejaste?- preguntó Padma emocionada.

-Tiene que ser Harry, claro está-, le respondió Parvati a su hermana-. Lo que quiero decir es que...¿quién otro pudiera ser?- añadió ella, inadvertida a la mirada incrédula que vestía la cara de Hermione e interpretando erróneamente el color rojizo de desagravio que cubría su cara por vergüenza, en vez de por lo que en verdad era, IRA.

-No es Ron, por supuesto...- replicó Padma con una risita tonta.

-¿Qué significa eso?- gruñó Hermione, estrechando sus ojos.

-Nada- respondió Parvati, demasiado rápido para el gusto de Hermione-. Él es agradable y todo, pero...-, y disminuyó su voz como si quisiera que nadie la escuchara y entonces continuó-. Bueno, la verdad es que tienes que reconocerlo, sabes que él no está en la misma liga que Viktor o Harry.

-¿No suficientemente famoso para ti?- declaró Hermione en un tono alto.

-¿Yo?- gritó Parvati sin poder creerlo-. Yo no soy la que está saliendo con jugadores internacionales de Quidditch.

-Bueno, pues yo tampoco. Y les agradecería a AMBAS muy amablemente mantener sus narices fuera de mis asuntos en el futuro.

-Oh, Hermione. No seas así. Solamente estamos tratando de ayudarte. Nos puedes decir. ¿Por quién dejaste a Viktor?- preguntó Parvati nuevamente con impaciencia.

-Desearía conocer la respuesta de eso yo mismo-, dijo una voz familiar detrás de Hermione que estaba de espaldas. Sus ojos se abrieron en asombro y un miedo le recorrió todo el cuerpo. Maldice a esas dos y sus oídos amplificadores, pensó Hermione cuando se dio la vuelta y quedó frente a frente con los ojos azules y penetrantes de su mejor amigo.

-Ron. ¿Qué...qué estás haciendo aquí?

-¿Rompiste con Vicky?- preguntó él, ignorando su pregunta.

-No le llam...-, comenzó a decir ella por hábito y entonces se detuvo a sí misma. -¿Qué estás haciendo aquí?- repitió Hermione.

-¿Rompiste con Krum?- preguntó Ron nuevamente con calma. Demasiado calmado, notó Hermione.

-N..no-, tartamudeó ella-. Técnicamente no.

-¡Ciertamente que lo hiciste!- indicó Padma bulliciosamente-. Nosotras lo oímos todo.

-Él te brindó esas entradas-, añadió Parvati, apuntando a las entradas para Quidditch que estaban sobre la mesa-, y tú te negaste a aceptarlas.

-Espera un minuto-, interrumpió Ron-. Él te dio unas entradas para el juego de esta semana, y... ¿Y...tú las rechazaste?- preguntó con incredulidad. -¿Estás loca?

-Ése parece ser el consenso general-, replicó Hermione fríamente, mirando con ira a Ron.

-Y entonces tú le dijiste una gran historia acerca de cómo no sería apropiado de tu parte aceptar las entradas porque tú no te sentías de ‘esa manera’ hacia él- continuó Padma.

-Y él dijo que entendía que tuvieras sentimientos por otra persona-, añadió Parvati-, pero que eso no significaba que sus sentimientos hacia ti habían cambiado y que podías asistir al juego aunque fuese tan sólo como amiga.

-¿Otra persona?- preguntó Ron, mirando a Parvati y a Padma en vez de a Hermione-. ¿Quién?

-Bueno, Harry, por supuesto-, replicó Parvati como si él fuera un idiota. -Francamente. Él es tu mejor amigo.-Ron la omitió y se giró a Hermione.

-¿Quién es realmente?- exigió Ron.

-Eso es lo que Krum pensó de todas formas-, insistió Padma-. Inclusive le dio entradas adicionales para que pudiera traer a Harry con ella.

-Él me dio dos entradas adicionales realmente-, indicó Hermione, mostrándole las tres entradas-. Una para Harry y la otra para Ron-, enfatizando el último nombre.

Por un segundo Ron sintió dos deseos contradictorios luchando dentro de él. Por una parte estaba eufórico al pensar acerca de ir al juego, pero casi instantáneamente una emoción más fuerte cogió control de ese sentimiento eufórico y lo desbarató en pedazos. Su cara se retorció mientras una ola intensa de celos venció sus sentidos, formando un deseo irresistible de mantener a Hermione lo más alejada posible de Krum. No sólo Krum tampoco. Él quería mantenerla alejada de TODOS los varones del planeta. Bien, quizás ella pudiera ver a Harry, pero sólo él. Y ¿quién rayos es este imbécil al que ella quiere ahora? ARRGGHH! Si tan sólo me diera esas entradas y se encerrara en su cuarto por el resto del verano. No posible, pensó para sí mismo.

-Yo pensé que habías rechazado las entradas- dijo Ron cuando halló su voz nuevamente.

-Sí, lo hice-, indicó Hermione-. Él los dejó por si cambiaba de parecer.

-Y ¿has cambiado?- preguntó Ron.

-¿Quieres ir al juego Ron?”

-¿Ah?

-¿Quieres las entradas?- preguntó Hermione-. ¿Quieres ir al juego?

Ron la observó intensamente, temiendo una trampa. Estaba inseguro de responderle, así que jugó seguro.

-¿Irás tú?- se aventuró Ron, no realizando que lo había dicho en un tono más acusatorio que interrogante.

-No-, replicó Hermione, mirándolo con furia. Estúpido imbécil, ella pensó al observar su cara brillar. Me ha fastidiado acerca de Krum por años. Toda esa habladuría acerca de preocuparse por mí y mis mejores intereses...que carga de basura. Bobo insensible. Ahora que piensa que puede sacar algo para él mismo es diferente ¿no lo es? No importa si a mí me gusta Krum o no, siempre y cuando yo lo lleve conmigo y le consiga los primeros asientos para todos los juegos. Ooooooooh, me hace querer gritar. Estrechando sus ojos aún más, Hermione esperó a que él hablara. Continúa. Pregúntame por las entradas. Sólo pregúntame. Te reto, dijo Hermione con sus ojos. Ron estrechó sus ojos y la miró. Yo le mostraré, pensó Hermione, las esquinas de su boca se tornaron en una sonrisa maliciosa y para su horror total, ella procedió a romper las entradas en pedacitos.

Parvati y Padma ambas se quedaron boquiabiertas.

-¿Qué estás haciendo?- ladró Ron, sujetando sus muñecas para pararla. -¿Tienes alguna idea de cuánto valen esas entradas?

-¡SI LAS QUIERES TANTO!- chilló Hermione-. ¡AQUÍ LAS TIENES!- Y con eso ella le arrojó los pedazos de las entradas a su pecho.

Ron miró hacia abajo a los pedacitos cerca de sus pies y hacia los ojos ardientes enfrente de él.

-Continúa-, dijo Hermione en una voz calmada y fría que envió escalofríos a su columna vertebral-. Si ellos son más importante para ti que yo, recógelos. Estoy segura que con magia los podrás arreglar una vez que llegues a casa.

Era un reto y él lo sabía. También era una prueba. Una prueba que él no tenía intención alguna de suspender. Ah, entonces eso es su juego ¿ja? Ella quiere saber lo me importa más. Ella o Quidditch, pensó Ron al mirarla cruzada de brazos con mal humor, tratando de hacer un hueco en su cuerpo con sus ojos furiosos. Sí que es bonita cuando está brava. ¡PARA WEASLEY! Ahora no es el momento. Desafortunadamente, al reprenderse a sí mismo por sus ideas, su cuerpo parecía rebelarse y actuar por su propio acuerdo. Antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo, se inclinó hacia delante y comenzó a recoger los pedazos de las entradas en sus manos. Se horrorizó al escuchar una honda inspiración encima de él y se dio cuenta exactamente de lo que había hecho. ¡NO¡NO¡NO! gritó internamente. Yo no quiero estas malditas entradas. ¿QUÉ ESTOY HACIENDO?

-Bien, ahí está la respuesta a tu pregunta Ron. Ya sé exactamente cuánto valen esas entradas-, dijo Hermione con una voz tensa. Él miró hacia arriba y palideció al ver las lágrimas caer de sus ojos y continuar por sus mejillas. ¡DEMONIOS! Mira ahora lo que he hecho, pensó él.

-Ellos me han costado uno de mis mejores amigos-, finalizó Hermione. Antes de que él tuviera tiempo para comprender lo que ella había dicho, Hermione se dio la vuelta y caminó hacia afuera.

Ron parecía estar arraigado al lugar. Quería correr detrás de ella, pero de nuevo, su cuerpo parecía tener una mente propia. Simplemente rehusaba ceder y moverse. Todo lo que él podía hacer era quedarse parado ahí, sosteniendo los pedazos de pergamino, y mirar boquiabierto a Parvati y Padma, quienes lo miraban también.

-¿Qué te pasa?- preguntó Parvati finalmente. Su hermana sólo resopló. La pregunta pareció romper el hechizo que lo sostenía en su lugar. En vez de responder, Ron arrojó las entradas y salió corriendo en la dirección que Hermione había huido.

-¡Hermione!- gritó Ron-, Hermione, espera...- Él anticipaba que ella corriera cuando descubriera que él la estaba siguiendo, pero no fue así. Ella continuó caminando a una velocidad constante hacia el Caldero Chorreante. Ron consiguió alcanzarla y agarrarle el brazo antes de que llegara al lugar.

-Quítame tus manos de encima-, dijo Hermione, arrebatando su brazo fuera del suyo y empezando a caminar nuevamente. En vez de arriesgarse a tocarla por segunda vez, Ron se colocó enfrente de ella para obstruirle el paso.

Hermione lo miró a través de sus lágrimas y él se sintió fatal, conociendo que había sido él el causante de su dolor. Una ola de culpa recorrió todo su cuerpo. La peor parte era que él conocía que lo había hecho a propósito, pero por su vida misma, no podía descifrar porqué.

-Hermione, por favor...- comenzó Ron, pero ella no lo escuchaba. Sólo se dio la vuelta y marchó en una dirección diferente.

-No lo dije en serio. Juro que no quise...- Soy un idiota. ¿Por qué tenía que hacerlo; POR QUÉ ¿Qué ES lo que me pasa? -Lo siento...-, trató Ron, siguiéndola al caminar. -Por favor, Hermione. Háblame. Grítame. Golpéame. Pero...no me... dejes...no te marches.

Ella se viró tan rápido que él tuvo que retroceder unos pasos, temeroso de que lo golpeara. -Déjame sola-, dijo Hermione silenciosamente, su voz marcada por el dolor.

-No puedo-, replicó Ron, sin pensar. Grandioso, ahora he perdido control sobre mi boca. -Yo...-, se forzó a parar y no decir...te amo, lloró mentalmente. -Yo...yo...

-¿Tú qué?- preguntó Hermione fríamente-. Tú no puedes...evitar ser un imbécil ¿Tú no puedes...evitar herirme. ¿Planeaste tu vida para hacerme miserable Ron, o es algo que sucede accidentalmente?

-Yo...yo...lo siento. Yo...

-Es muy tarde-, dijo ella en un murmullo, mirando al piso.

-No, no lo es-, protestó Ron.

-Sí, si lo es. Yo no puedo hacer esto de nuevo. Ya no puedo soportarlo. Estoy harta...de pelear contigo. Ya... estoy harta-, murmuró Hermione, lágrimas corriendo por su cara-. Por favor...si alguna vez te preocupaste por mí, déjame sola.

-¡NO!- gritó Ron, sorprendiéndose a sí mismo tanto como a ella. Y antes de que supiera lo que estaba haciendo, se acercó a Hermione y tocó su cara; levantando su mentón, la obligó a que lo mirara. Pero al mirar dentro de sus ojos, pareció olvidarse de lo que iba a decir repentinamente. -Yo...ah...,- tartamudeó, su mirada enfocándose en sus labios. Éstos parecían tener una fuerza gravitacional propia. Una que él no podía resistir. Se inclinó y...

¡BOFETADA!

...él sintió la mano de ella conectarse con el lado de su cara.

-Tú... ¿tú me golpeaste?- indicó Ron incrédulo, frotando el escozor de la marca rojiza en el lado de su mejilla.

-Te dije que no me tocaras, tú...tú...- tartamudeó Hermione, perdida en cuanto a lo que le quería llamar. -¡BASTARDO INSENSIBLE!- gritó ella, al encontrar las palabras.

Ron se quedó parado, mirándola, y antes de que tuviera un chance para reponerse, ella dio la vuelta y corrió lejos de él esta vez. Él la observó sumergirse alrededor de un grupo de personas y tropezarse con...

¡DESGRACIADO VIKTOR KRUM ¿Qué ¿Estaba el búlgaro imbécil acechándola ahora? Ron miró como Hermione retrocedió y entonces vio como las manos de Krum la sujetaron por la muñeca. Ella trató de empujarlo, pero en vez de soltarla, Krum la giró para que su espalda estuviera en su pecho y para tener un mejor control, girando su brazo detrás de ella en el proceso. Su mano libre descendió y sujetó su otra muñeca apretadamente para mantenerla incapaz de luchar en su contra.

-¡HIJO DE PERRA!- rugió Ron, al embestirse dentro de la muchedumbre separándolo de Hermione y Krum. -¡SUÉLTALA!

-Hay otro-, dijo Krum cuando una pequeña figura cubierto de pies a cabeza en una toga negra apareció a su lado. Dos Mortífagos aparecieron en el callejón detrás de ellos. Alguien en la muchedumbre notó ésto y dejó salir un grito que causó una cadena de reacciones. La muchedumbre entre Ron y Hermione comenzó a empujarlo hacia atrás en su apuro por salir del paso.

-El pelirrojo-, dijo el más pequeño de las tres figuras, apuntando a Ron.

En un instante hubo un gran alboroto. La muchedumbre trataba de huir y esos que estaban cerca de las tiendas abandonaron sus mercancías y se echaron a correr. Parecía que todos en el Callejón Diagon trataban de arrastrarlo lejos de Hermione. Trató lo más que pudo de combatir la ola de la muchedumbre histérica, pero ellos se la valían de arrastrarlo aún más lejos de su alcance.

-¡HERMIONE!- gritó Ron al empujar y golpear para tratar de alcanzarla.

-¡CORRE!- ella le gritó, pero él no la escuchó. No que hubiera corrido, al contrario. Dos de los hombres cubiertos en negro estaban avanzando entre la multitud hacia él, maldiciendo las personas que se le interponían en su camino. Sus ojos estaban en Hermione, y ni se dio cuenta de su progreso firme.

Hermione lo notó, no obstante. Miró con horror como los Mortífagos avanzaban dentro de la muchedumbre ruidosa, el infierno se inclinaba para que pudieran alcanzar su objetivo. Ella miró a Krum, y entonces a los Mortífagos parados a su lado. Se quedó boquiabierta al ver quien era.

-¡Tú...TU...TRAIDOR DESPRECIABLE ¿COMO PUDISTE?- rugió Hermione, arrojándose hacia él con rabia. Ella se las arregló para tomar a Krum de sorpresa y desatar su muñeca. En ese segundo de libertad, agarró control de un objeto que estaba en manos de Peter Pettigrew y ambos desvanecieron.

-¡HERMIONE!- rugió Ron en angustia al verla desaparecer.

Los Mortífagos se viraron y se dieron cuenta de la ausencia de sus camaradas y la muchacha. Krum se quedó atrás, pero él no parecía lúcido y consciente de sus alrededores. Ellos miraron a Ron por una última vez, entonces ambos desaparecieron.

Alguien agarró a Ron por detrás y lo empujó hacia atrás. Él comenzó a oscilar sus brazos en reflejo y golpeó a su atacante en la cara, tumbándolo al suelo. Sólo entonces de dio él cuenta de que era George. Fred estaba ahí en un instante para ayudar a su hermano gemelo a levantarse. Ron le dio la vuelta a ambos y comenzó a forzar su camino entre la muchedumbre nuevamente. Los gemelos se le lanzaron por segunda vez, y juntos lograron hacerlo retroceder.

-¡QUÍTENSE DE ENCIMA!- gritó Ron al batallar en contra de ellos.

-Es demasiado tarde-, dijo Fred, su voz llena de dolor y remordimiento.

-Lo siento Ron- dijo George.

-¡DÉJENME, MALDITOS!

-Ella se fue, Ron.

-Es demasiado tarde.

-¡VOY A MATAR A ESE BASTARDO HIJO DE PERRA!- gimió Ron, moviéndose y doblándose al mismo tiempo. Pudo liberarse y en un instante se lanzó dentro de la muchedumbre para coger a Krum. Antes de que tomara un paso más, Fred tenía su varita afuera y la apunto firmemente a la espalda de Ron.

-¡STUPEFY!- gritó él, y miró caer a su hermano menor al suelo.

-Lo siento, hermano-, dijo Fred, al inclinarse y levantar Ron a sus pies. George se inclinó instantáneamente y cogió a Ron por los hombros para llevarlo dentro de la seguridad de su tienda.

-¿Sabías que Ron fuera tan fuerte?- le preguntó Fred a George al cerrar la puerta detrás de ellos y dirigirse a la chimenea.

-¡Demonios! Casi me mata con ese puñetazo,- se quejó George, agarrando un bulto de polvo floo, arrojándolo dentro de la chimenea. -La Madriguera-, gritó George, y entonces, con la ayuda de Fred, empujó a su hermano inconsciente dentro de las llamas.

-Mami nos va a matar-, dijo Fred antes de desaparecer.

-Esperemos que sí-, replicó George al aparecer al lado de su hermano en la cocina de los Weasels. -Yo ciertamente que no quiero enfrentar a Ron cuando despierte.

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September 5th, 2006 (11:45 am)

¡Bienvenidos queridos lectores!

Este livejournal será dedicado a la traducción de la historia "El precio del amor." Hasta que encuentre un lugar más apropiado para la misma, ésta será su estancia y después veremos.  Espero leer sus comentarios y volver a tener tan queridos lectores. 

La historia editada la continuaré publicando en fanfiction.  Si desean leerla allí, tan sólo busquen Democritus y El precio del amor y darán con ella. 

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