Capítulo 2
Una querella...
-------------------o0o-------------------
-¿Estás loca?- preguntó Parvati al mirar a Krum alejarse de la mesa con el ceño fruncido y más pronunciado que usual.
-¿Disculpa?- replicó Hermione, sorprendida por la osadía de la pregunta-. Que yo sepa yo no las he invitado a escuchar a hurtadillas mis conversaciones privadas, ni les pregunté su opinión.
-Pero...ése era Viktor Krum-, dijo Padma en defensa de su hermana cuando miró a Hermione horrorizada.
-Sé quién era.
-¿Por quién lo dejaste?- preguntó Padma emocionada.
-Tiene que ser Harry, claro está-, le respondió Parvati a su hermana-. Lo que quiero decir es que...¿quién otro pudiera ser?- añadió ella, inadvertida a la mirada incrédula que vestía la cara de Hermione e interpretando erróneamente el color rojizo de desagravio que cubría su cara por vergüenza, en vez de por lo que en verdad era, IRA.
-No es Ron, por supuesto...- replicó Padma con una risita tonta.
-¿Qué significa eso?- gruñó Hermione, estrechando sus ojos.
-Nada- respondió Parvati, demasiado rápido para el gusto de Hermione-. Él es agradable y todo, pero...-, y disminuyó su voz como si quisiera que nadie la escuchara y entonces continuó-. Bueno, la verdad es que tienes que reconocerlo, sabes que él no está en la misma liga que Viktor o Harry.
-¿No suficientemente famoso para ti?- declaró Hermione en un tono alto.
-¿Yo?- gritó Parvati sin poder creerlo-. Yo no soy la que está saliendo con jugadores internacionales de Quidditch.
-Bueno, pues yo tampoco. Y les agradecería a AMBAS muy amablemente mantener sus narices fuera de mis asuntos en el futuro.
-Oh, Hermione. No seas así. Solamente estamos tratando de ayudarte. Nos puedes decir. ¿Por quién dejaste a Viktor?- preguntó Parvati nuevamente con impaciencia.
-Desearía conocer la respuesta de eso yo mismo-, dijo una voz familiar detrás de Hermione que estaba de espaldas. Sus ojos se abrieron en asombro y un miedo le recorrió todo el cuerpo. Maldice a esas dos y sus oídos amplificadores, pensó Hermione cuando se dio la vuelta y quedó frente a frente con los ojos azules y penetrantes de su mejor amigo.
-Ron. ¿Qué...qué estás haciendo aquí?
-¿Rompiste con Vicky?- preguntó él, ignorando su pregunta.
-No le llam...-, comenzó a decir ella por hábito y entonces se detuvo a sí misma. -¿Qué estás haciendo aquí?- repitió Hermione.
-¿Rompiste con Krum?- preguntó Ron nuevamente con calma. Demasiado calmado, notó Hermione.
-N..no-, tartamudeó ella-. Técnicamente no.
-¡Ciertamente que lo hiciste!- indicó Padma bulliciosamente-. Nosotras lo oímos todo.
-Él te brindó esas entradas-, añadió Parvati, apuntando a las entradas para Quidditch que estaban sobre la mesa-, y tú te negaste a aceptarlas.
-Espera un minuto-, interrumpió Ron-. Él te dio unas entradas para el juego de esta semana, y... ¿Y...tú las rechazaste?- preguntó con incredulidad. -¿Estás loca?
-Ése parece ser el consenso general-, replicó Hermione fríamente, mirando con ira a Ron.
-Y entonces tú le dijiste una gran historia acerca de cómo no sería apropiado de tu parte aceptar las entradas porque tú no te sentías de ‘esa manera’ hacia él- continuó Padma.
-Y él dijo que entendía que tuvieras sentimientos por otra persona-, añadió Parvati-, pero que eso no significaba que sus sentimientos hacia ti habían cambiado y que podías asistir al juego aunque fuese tan sólo como amiga.
-¿Otra persona?- preguntó Ron, mirando a Parvati y a Padma en vez de a Hermione-. ¿Quién?
-Bueno, Harry, por supuesto-, replicó Parvati como si él fuera un idiota. -Francamente. Él es tu mejor amigo.-Ron la omitió y se giró a Hermione.
-¿Quién es realmente?- exigió Ron.
-Eso es lo que Krum pensó de todas formas-, insistió Padma-. Inclusive le dio entradas adicionales para que pudiera traer a Harry con ella.
-Él me dio dos entradas adicionales realmente-, indicó Hermione, mostrándole las tres entradas-. Una para Harry y la otra para Ron-, enfatizando el último nombre.
Por un segundo Ron sintió dos deseos contradictorios luchando dentro de él. Por una parte estaba eufórico al pensar acerca de ir al juego, pero casi instantáneamente una emoción más fuerte cogió control de ese sentimiento eufórico y lo desbarató en pedazos. Su cara se retorció mientras una ola intensa de celos venció sus sentidos, formando un deseo irresistible de mantener a Hermione lo más alejada posible de Krum. No sólo Krum tampoco. Él quería mantenerla alejada de TODOS los varones del planeta. Bien, quizás ella pudiera ver a Harry, pero sólo él. Y ¿quién rayos es este imbécil al que ella quiere ahora? ARRGGHH! Si tan sólo me diera esas entradas y se encerrara en su cuarto por el resto del verano. No posible, pensó para sí mismo.
-Yo pensé que habías rechazado las entradas- dijo Ron cuando halló su voz nuevamente.
-Sí, lo hice-, indicó Hermione-. Él los dejó por si cambiaba de parecer.
-Y ¿has cambiado?- preguntó Ron.
-¿Quieres ir al juego Ron?”
-¿Ah?
-¿Quieres las entradas?- preguntó Hermione-. ¿Quieres ir al juego?
Ron la observó intensamente, temiendo una trampa. Estaba inseguro de responderle, así que jugó seguro.
-¿Irás tú?- se aventuró Ron, no realizando que lo había dicho en un tono más acusatorio que interrogante.
-No-, replicó Hermione, mirándolo con furia. Estúpido imbécil, ella pensó al observar su cara brillar. Me ha fastidiado acerca de Krum por años. Toda esa habladuría acerca de preocuparse por mí y mis mejores intereses...que carga de basura. Bobo insensible. Ahora que piensa que puede sacar algo para él mismo es diferente ¿no lo es? No importa si a mí me gusta Krum o no, siempre y cuando yo lo lleve conmigo y le consiga los primeros asientos para todos los juegos. Ooooooooh, me hace querer gritar. Estrechando sus ojos aún más, Hermione esperó a que él hablara. Continúa. Pregúntame por las entradas. Sólo pregúntame. Te reto, dijo Hermione con sus ojos. Ron estrechó sus ojos y la miró. Yo le mostraré, pensó Hermione, las esquinas de su boca se tornaron en una sonrisa maliciosa y para su horror total, ella procedió a romper las entradas en pedacitos.
Parvati y Padma ambas se quedaron boquiabiertas.
-¿Qué estás haciendo?- ladró Ron, sujetando sus muñecas para pararla. -¿Tienes alguna idea de cuánto valen esas entradas?
-¡SI LAS QUIERES TANTO!- chilló Hermione-. ¡AQUÍ LAS TIENES!- Y con eso ella le arrojó los pedazos de las entradas a su pecho.
Ron miró hacia abajo a los pedacitos cerca de sus pies y hacia los ojos ardientes enfrente de él.
-Continúa-, dijo Hermione en una voz calmada y fría que envió escalofríos a su columna vertebral-. Si ellos son más importante para ti que yo, recógelos. Estoy segura que con magia los podrás arreglar una vez que llegues a casa.
Era un reto y él lo sabía. También era una prueba. Una prueba que él no tenía intención alguna de suspender. Ah, entonces eso es su juego ¿ja? Ella quiere saber lo me importa más. Ella o Quidditch, pensó Ron al mirarla cruzada de brazos con mal humor, tratando de hacer un hueco en su cuerpo con sus ojos furiosos. Sí que es bonita cuando está brava. ¡PARA WEASLEY! Ahora no es el momento. Desafortunadamente, al reprenderse a sí mismo por sus ideas, su cuerpo parecía rebelarse y actuar por su propio acuerdo. Antes de darse cuenta de lo que estaba haciendo, se inclinó hacia delante y comenzó a recoger los pedazos de las entradas en sus manos. Se horrorizó al escuchar una honda inspiración encima de él y se dio cuenta exactamente de lo que había hecho. ¡NO¡NO¡NO! gritó internamente. Yo no quiero estas malditas entradas. ¿QUÉ ESTOY HACIENDO?
-Bien, ahí está la respuesta a tu pregunta Ron. Ya sé exactamente cuánto valen esas entradas-, dijo Hermione con una voz tensa. Él miró hacia arriba y palideció al ver las lágrimas caer de sus ojos y continuar por sus mejillas. ¡DEMONIOS! Mira ahora lo que he hecho, pensó él.
-Ellos me han costado uno de mis mejores amigos-, finalizó Hermione. Antes de que él tuviera tiempo para comprender lo que ella había dicho, Hermione se dio la vuelta y caminó hacia afuera.
Ron parecía estar arraigado al lugar. Quería correr detrás de ella, pero de nuevo, su cuerpo parecía tener una mente propia. Simplemente rehusaba ceder y moverse. Todo lo que él podía hacer era quedarse parado ahí, sosteniendo los pedazos de pergamino, y mirar boquiabierto a Parvati y Padma, quienes lo miraban también.
-¿Qué te pasa?- preguntó Parvati finalmente. Su hermana sólo resopló. La pregunta pareció romper el hechizo que lo sostenía en su lugar. En vez de responder, Ron arrojó las entradas y salió corriendo en la dirección que Hermione había huido.
-¡Hermione!- gritó Ron-, Hermione, espera...- Él anticipaba que ella corriera cuando descubriera que él la estaba siguiendo, pero no fue así. Ella continuó caminando a una velocidad constante hacia el Caldero Chorreante. Ron consiguió alcanzarla y agarrarle el brazo antes de que llegara al lugar.
-Quítame tus manos de encima-, dijo Hermione, arrebatando su brazo fuera del suyo y empezando a caminar nuevamente. En vez de arriesgarse a tocarla por segunda vez, Ron se colocó enfrente de ella para obstruirle el paso.
Hermione lo miró a través de sus lágrimas y él se sintió fatal, conociendo que había sido él el causante de su dolor. Una ola de culpa recorrió todo su cuerpo. La peor parte era que él conocía que lo había hecho a propósito, pero por su vida misma, no podía descifrar porqué.
-Hermione, por favor...- comenzó Ron, pero ella no lo escuchaba. Sólo se dio la vuelta y marchó en una dirección diferente.
-No lo dije en serio. Juro que no quise...- Soy un idiota. ¿Por qué tenía que hacerlo; POR QUÉ ¿Qué ES lo que me pasa? -Lo siento...-, trató Ron, siguiéndola al caminar. -Por favor, Hermione. Háblame. Grítame. Golpéame. Pero...no me... dejes...no te marches.
Ella se viró tan rápido que él tuvo que retroceder unos pasos, temeroso de que lo golpeara. -Déjame sola-, dijo Hermione silenciosamente, su voz marcada por el dolor.
-No puedo-, replicó Ron, sin pensar. Grandioso, ahora he perdido control sobre mi boca. -Yo...-, se forzó a parar y no decir...te amo, lloró mentalmente. -Yo...yo...
-¿Tú qué?- preguntó Hermione fríamente-. Tú no puedes...evitar ser un imbécil ¿Tú no puedes...evitar herirme. ¿Planeaste tu vida para hacerme miserable Ron, o es algo que sucede accidentalmente?
-Yo...yo...lo siento. Yo...
-Es muy tarde-, dijo ella en un murmullo, mirando al piso.
-No, no lo es-, protestó Ron.
-Sí, si lo es. Yo no puedo hacer esto de nuevo. Ya no puedo soportarlo. Estoy harta...de pelear contigo. Ya... estoy harta-, murmuró Hermione, lágrimas corriendo por su cara-. Por favor...si alguna vez te preocupaste por mí, déjame sola.
-¡NO!- gritó Ron, sorprendiéndose a sí mismo tanto como a ella. Y antes de que supiera lo que estaba haciendo, se acercó a Hermione y tocó su cara; levantando su mentón, la obligó a que lo mirara. Pero al mirar dentro de sus ojos, pareció olvidarse de lo que iba a decir repentinamente. -Yo...ah...,- tartamudeó, su mirada enfocándose en sus labios. Éstos parecían tener una fuerza gravitacional propia. Una que él no podía resistir. Se inclinó y...
¡BOFETADA!
...él sintió la mano de ella conectarse con el lado de su cara.
-Tú... ¿tú me golpeaste?- indicó Ron incrédulo, frotando el escozor de la marca rojiza en el lado de su mejilla.
-Te dije que no me tocaras, tú...tú...- tartamudeó Hermione, perdida en cuanto a lo que le quería llamar. -¡BASTARDO INSENSIBLE!- gritó ella, al encontrar las palabras.
Ron se quedó parado, mirándola, y antes de que tuviera un chance para reponerse, ella dio la vuelta y corrió lejos de él esta vez. Él la observó sumergirse alrededor de un grupo de personas y tropezarse con...
¡DESGRACIADO VIKTOR KRUM ¿Qué ¿Estaba el búlgaro imbécil acechándola ahora? Ron miró como Hermione retrocedió y entonces vio como las manos de Krum la sujetaron por la muñeca. Ella trató de empujarlo, pero en vez de soltarla, Krum la giró para que su espalda estuviera en su pecho y para tener un mejor control, girando su brazo detrás de ella en el proceso. Su mano libre descendió y sujetó su otra muñeca apretadamente para mantenerla incapaz de luchar en su contra.
-¡HIJO DE PERRA!- rugió Ron, al embestirse dentro de la muchedumbre separándolo de Hermione y Krum. -¡SUÉLTALA!
-Hay otro-, dijo Krum cuando una pequeña figura cubierto de pies a cabeza en una toga negra apareció a su lado. Dos Mortífagos aparecieron en el callejón detrás de ellos. Alguien en la muchedumbre notó ésto y dejó salir un grito que causó una cadena de reacciones. La muchedumbre entre Ron y Hermione comenzó a empujarlo hacia atrás en su apuro por salir del paso.
-El pelirrojo-, dijo el más pequeño de las tres figuras, apuntando a Ron.
En un instante hubo un gran alboroto. La muchedumbre trataba de huir y esos que estaban cerca de las tiendas abandonaron sus mercancías y se echaron a correr. Parecía que todos en el Callejón Diagon trataban de arrastrarlo lejos de Hermione. Trató lo más que pudo de combatir la ola de la muchedumbre histérica, pero ellos se la valían de arrastrarlo aún más lejos de su alcance.
-¡HERMIONE!- gritó Ron al empujar y golpear para tratar de alcanzarla.
-¡CORRE!- ella le gritó, pero él no la escuchó. No que hubiera corrido, al contrario. Dos de los hombres cubiertos en negro estaban avanzando entre la multitud hacia él, maldiciendo las personas que se le interponían en su camino. Sus ojos estaban en Hermione, y ni se dio cuenta de su progreso firme.
Hermione lo notó, no obstante. Miró con horror como los Mortífagos avanzaban dentro de la muchedumbre ruidosa, el infierno se inclinaba para que pudieran alcanzar su objetivo. Ella miró a Krum, y entonces a los Mortífagos parados a su lado. Se quedó boquiabierta al ver quien era.
-¡Tú...TU...TRAIDOR DESPRECIABLE ¿COMO PUDISTE?- rugió Hermione, arrojándose hacia él con rabia. Ella se las arregló para tomar a Krum de sorpresa y desatar su muñeca. En ese segundo de libertad, agarró control de un objeto que estaba en manos de Peter Pettigrew y ambos desvanecieron.
-¡HERMIONE!- rugió Ron en angustia al verla desaparecer.
Los Mortífagos se viraron y se dieron cuenta de la ausencia de sus camaradas y la muchacha. Krum se quedó atrás, pero él no parecía lúcido y consciente de sus alrededores. Ellos miraron a Ron por una última vez, entonces ambos desaparecieron.
Alguien agarró a Ron por detrás y lo empujó hacia atrás. Él comenzó a oscilar sus brazos en reflejo y golpeó a su atacante en la cara, tumbándolo al suelo. Sólo entonces de dio él cuenta de que era George. Fred estaba ahí en un instante para ayudar a su hermano gemelo a levantarse. Ron le dio la vuelta a ambos y comenzó a forzar su camino entre la muchedumbre nuevamente. Los gemelos se le lanzaron por segunda vez, y juntos lograron hacerlo retroceder.
-¡QUÍTENSE DE ENCIMA!- gritó Ron al batallar en contra de ellos.
-Es demasiado tarde-, dijo Fred, su voz llena de dolor y remordimiento.
-Lo siento Ron- dijo George.
-¡DÉJENME, MALDITOS!
-Ella se fue, Ron.
-Es demasiado tarde.
-¡VOY A MATAR A ESE BASTARDO HIJO DE PERRA!- gimió Ron, moviéndose y doblándose al mismo tiempo. Pudo liberarse y en un instante se lanzó dentro de la muchedumbre para coger a Krum. Antes de que tomara un paso más, Fred tenía su varita afuera y la apunto firmemente a la espalda de Ron.
-¡STUPEFY!- gritó él, y miró caer a su hermano menor al suelo.
-Lo siento, hermano-, dijo Fred, al inclinarse y levantar Ron a sus pies. George se inclinó instantáneamente y cogió a Ron por los hombros para llevarlo dentro de la seguridad de su tienda.
-¿Sabías que Ron fuera tan fuerte?- le preguntó Fred a George al cerrar la puerta detrás de ellos y dirigirse a la chimenea.
-¡Demonios! Casi me mata con ese puñetazo,- se quejó George, agarrando un bulto de polvo floo, arrojándolo dentro de la chimenea. -La Madriguera-, gritó George, y entonces, con la ayuda de Fred, empujó a su hermano inconsciente dentro de las llamas.
-Mami nos va a matar-, dijo Fred antes de desaparecer.
-Esperemos que sí-, replicó George al aparecer al lado de su hermano en la cocina de los Weasels. -Yo ciertamente que no quiero enfrentar a Ron cuando despierte.